Los niños nunca deberíamos ir a la cama, cuando despertamos somos un día más mayores.
domingo, 10 de octubre de 2010
Al otro lado del chapoteo del agua, de la música, de las risas de la gente, mi oído captó un débil y mudo eco. Una persona llamaba a otra persona. Una voz que no llegaba a ser voz. Con palabras que aún no eran palabras.
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