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miércoles, 13 de octubre de 2010

Ayer nomás salí a la calle y vi la gente. Ya todo es gris y sin sentido, la gente vive sin creer.

viernes, 8 de octubre de 2010

Cuando él era muy pequeño, él sabía vivir. Todo era pureza, mamá y papá. Si después creció, sufrió y lloró, ¿dónde estará la flor, dónde está el que se fue?
También le dijo como él tenía que pensar, sentir, vivir, amar y ser un ser normal.
Te engañaron, ya lo sabes, si no lo sabes también. Con la pluma y la palabra; y con silencio también... Aunque bien lo sabía, la bendita sociedad, que eras algo más que un sexo y tu cédula de identidad.
Lo miro a mi abuelo, él era muy viril. Igual que yo, era hombre o mujer. Díganme ustedes, dueños de la moral, la voz de ese viejito: ¿es de hombre o de mujer?
Las máquinas fabrican frases para vivir, y todos repetimos, sin nunca descubrir ¡que la libertad del hombre no era de metal! La máquina triunfó, y el hombre se acabó...
Cuando un niño te sonríe, y él te quiere acariciar; cuando lloras y estás solo, y no hay nadie a quien llamar. Cuando mueres un instante porque estás con ella al fin, cuando abrazas a un amigo que lo quieras como a un Dios. ¿Están ciegos, son idiotas? ¿O qué es lo que pasa aquí? 
Escúchame, hermano, entre este ruido actual. Hermano, te lo pido, ¡ayúdame a seguir! No esperes que te entiendan ¿por qué lo habrían de hacer? Son sólo maquinitas que no pueden fallar...

jueves, 7 de octubre de 2010

Están solos en la cama y empiezan a mirar el techo; empiezan a mirar el techo y en el techo no hay nada. Hay solamente un techo. 
Y en el techo no hay nada, hay solamente un techo...