Me han dicho que no estás, que ya nunca volverás..., ¡qué silencio hay en tu puerta ! Nada queda en tu casa natal, sólo telarañas que teje el yuyal. Y el rosal tampoco existe y es seguro que se ha muerto al irte tú. Nada, nada más que tristeza y quietud, nadie que me diga si vives aún. ¿Dónde estás para decirte que hoy he vuelto arrepentido a buscar tu amor?
Ya me alejo de tu casa, y me voy, yo ni sé adónde. Sin querer te digo adiós, y hasta el eco de tu voz de la nada me responde... Y ha rodado en tu portón una lágrima hecha flor de mi pobre corazón.