Los niños nunca deberíamos ir a la cama, cuando despertamos somos un día más mayores.
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domingo, 22 de julio de 2012
Queremos ver, directamente con nuestros propios ojos, el interior de la otra habitación. Queremos hacer conjeturas respecto a lo que aquello significa sobre bases más concretas. De modo que decidimos trasladarnos al otro lado de la pantalla. Una vez resueltos a hacerlo, no es difícil. Basta con separarnos de nuestro cuerpo, dejar atrás la sustancia, convertirnos en un punto de vista conceptual desprovisto de masa. De esta forma podremos atravesar cualquier pared. Podremos salvar cualquier abismo, el mundo se deforma muchísimo, se quiebra, se desmorona, desaparece durante unos instantes. Todo se convierte en un polvo fino e inmaculado que se esparce por doquier Después el mundo vuelve a reconstruirse. Una nueva esencia nos rodea. Todo ha ocurrido en un abrir y cerrar de ojos.
sábado, 21 de julio de 2012
Salta decidida de la cama. Posa con extremo cuidado los pies desnudos en el suelo. Intenta andar, pero es incapaz de avanzar en línea recta. Al principio, sus músculos no recuerdan cómo se anda. Pero, con esfuerzo, logra dar un paso y, luego, otro. El suelo plano de linóleo la sopesa de una manera extremadamente práctica y la interroga. «¿Qué haces aquí?», le pregunta con frialdad. Pero ni que decir tiene que ella es incapaz de responder a esa pregunta.
viernes, 20 de julio de 2012
-Pues yo sí creo en la transmigración de las almas. Vamos, mejor dicho, me da pánico pensar que no se produzca. Yo, eso de la nada, no lo entiendo. No lo entiendo y tampoco me lo puedo imaginar.
-La nada significa la inexistencia de las cosas y, por lo tanto, tal vez no haga falta comprenderla o imaginarla.
-¿Y suponiendo que sea un tipo de nada que sea necesario comprender o imaginar bien? Tú no te has muerto nunca, ¿verdad? Y eso, hasta que te mueres en serio, no lo sabes a ciencia cierta.
-No, claro, pero...
-En cuanto pienso en esas cosas, me acojono -dice Kôrogi-. Sólo de pensarlo, siento que me falta el aire, me paralizo de miedo. Y, mira, creer en la transmigración de las almas es más cómodo. Aunque te reencarnes en algo horrible, al menos puedes imaginar qué pinta tendrás. De una forma concreta. Te ves convertida en caballo o en caracol, por ejemplo. Además, si te sale mal el asunto, siempre puedes pensar que tendrás más suerte la próxima vez.
-Pues yo encuentro más natural pensar que, cuando te mueres, no hay nada-dice Mari.
-Eso es porque tú eres una persona psicológicamente fuerte.
-La nada significa la inexistencia de las cosas y, por lo tanto, tal vez no haga falta comprenderla o imaginarla.
-¿Y suponiendo que sea un tipo de nada que sea necesario comprender o imaginar bien? Tú no te has muerto nunca, ¿verdad? Y eso, hasta que te mueres en serio, no lo sabes a ciencia cierta.
-No, claro, pero...
-En cuanto pienso en esas cosas, me acojono -dice Kôrogi-. Sólo de pensarlo, siento que me falta el aire, me paralizo de miedo. Y, mira, creer en la transmigración de las almas es más cómodo. Aunque te reencarnes en algo horrible, al menos puedes imaginar qué pinta tendrás. De una forma concreta. Te ves convertida en caballo o en caracol, por ejemplo. Además, si te sale mal el asunto, siempre puedes pensar que tendrás más suerte la próxima vez.
-Pues yo encuentro más natural pensar que, cuando te mueres, no hay nada-dice Mari.
-Eso es porque tú eres una persona psicológicamente fuerte.
domingo, 15 de julio de 2012
-¿No me olvidarás jamás?-me preguntó en un susurro.
-Jamás te olvidaré. No podría hacerlo.
Ahora sé por qué me pidió que no la olvidara. Por supuesto, ella intuía que mi memoria iría borrándose algún día. Por eso me lo pidió: «No me olvides nunca. Recuerda que he existido». Este pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó.
-Jamás te olvidaré. No podría hacerlo.
Ahora sé por qué me pidió que no la olvidara. Por supuesto, ella intuía que mi memoria iría borrándose algún día. Por eso me lo pidió: «No me olvides nunca. Recuerda que he existido». Este pensamiento me llena de una tristeza insoportable. Porque Naoko jamás me amó.
sábado, 14 de julio de 2012
viernes, 13 de julio de 2012
-Lo que quiero es simple egoísmo. Un egoísmo perfecto. Por ejemplo: te digo que quiero un pastel de fresa, y entonces tú lo dejas todo y vas a comprármelo. Vuelves jadeando y me ofreces. Toma, Midori. Tu pastel de fresa, me dices. Y te suelto: ¡Ya se me han quitado las ganas de comérmelo!. Y lo arrojo por la ventana. Eso es lo que yo quiero.
-No creo que eso sea el amor –le dije con semblante atónito.
-Sí tiene que ver. Pero tú no lo sabes-replicó Midori-. Para las chicas, a veces esto tiene una gran importancia.
-¿Arrojar pasteles de fresa por la ventana?
-Sí. Y yo quiero que mi novio me diga lo siguiente: Ha sido culpa mía. Tendría que haber supuesto que se quitarían las ganas de comer pastel de fresa. Soy un estúpido, un insensible. Iré a comprarte otra cosa para que me perdones. ¿Qué te apetece? ¿Mousse de chocolate? ¿Tarta de queso?.
-¿Y qué sucedería a continuación?
-Pues que yo a una persona que hiciera esto por mí la querría mucho.
-A mí me parece un desatino.
-Yo creo que el amor es eso. Pero nadie me comprende. Para cierto tipo de personas el amor surge con un pequeño detalle. Y, si no, no surge…
-No creo que eso sea el amor –le dije con semblante atónito.
-Sí tiene que ver. Pero tú no lo sabes-replicó Midori-. Para las chicas, a veces esto tiene una gran importancia.
-¿Arrojar pasteles de fresa por la ventana?
-Sí. Y yo quiero que mi novio me diga lo siguiente: Ha sido culpa mía. Tendría que haber supuesto que se quitarían las ganas de comer pastel de fresa. Soy un estúpido, un insensible. Iré a comprarte otra cosa para que me perdones. ¿Qué te apetece? ¿Mousse de chocolate? ¿Tarta de queso?.
-¿Y qué sucedería a continuación?
-Pues que yo a una persona que hiciera esto por mí la querría mucho.
-A mí me parece un desatino.
-Yo creo que el amor es eso. Pero nadie me comprende. Para cierto tipo de personas el amor surge con un pequeño detalle. Y, si no, no surge…
jueves, 12 de julio de 2012
Quizá yo no soy muy inteligente. Pertenezco al pueblo. Pero, ¿no es el pueblo el que hace funcionar el mundo? ¿Acaso no es el pueblo el explotado? ¿Qué revolución es esa en que se alardea de palabras complicadas que el pueblo no entiende? ¿Qué clase de cambio social es ése?
Entonces llegué a la conclusión de que Todos aquellos tíos eran unos impostores. Que se sentían felices fanfarroneando, sólo pretendían impresionar a las alumnas de primero y meterles mano bajo las faldas.Y que, al terminar cuarto, se cortarían el pelo, buscarían empleo en IBM o en el banco Fuji y se casarían con unas bellezas que nunca hubieran leído a Marx en su vida.
Entonces llegué a la conclusión de que Todos aquellos tíos eran unos impostores. Que se sentían felices fanfarroneando, sólo pretendían impresionar a las alumnas de primero y meterles mano bajo las faldas.Y que, al terminar cuarto, se cortarían el pelo, buscarían empleo en IBM o en el banco Fuji y se casarían con unas bellezas que nunca hubieran leído a Marx en su vida.
miércoles, 11 de julio de 2012
Siempre he amado a Naoko, y la amo todavía. Pero lo que existe entre Midori y yo es algo definitivo. Es una fuerza a la que me cuesta resistirme, y me da la impresión de que seguirá arrastrandome en el futuro. El amor que siento por Naoko es plácido, dulce y transparente, pero mis sentimientos por Midori son de una naturaleza distinta. Se levantan y andan, respiran y laten. Me sacuden de los pies a la cabeza. No sé qué hacer. Me siento confuso. No pretendo excusarme, pero, a mi manera, he intentado ser lo más sincero posible y no le he mentido nunca a nadie. Siempre he tenido cuidado de no herir a nadie. No tengo la menor idea de cómo he caido en este laberinto.
martes, 10 de julio de 2012
En las noches de insomnio me asaltaban diferentes imágenes de Naoko. No podía evitar que acudieran a mi memoria. En mi corazón, se habían acumulado demasiados recuerdos de ella. En cuanto encontraban una grieta, por pequeña que fuera, iba saliendo, uno tras otros, imparables. Fui incapaz de detener esa fuga.
Sus imágenes me golpeaban, una tras otras, como las olas de la marea, arrastrándome hacia un lugar extraño. Y en este extraño lugar yo vivía con los muertos. Allí Naoko estaba viva y los dos hablábamos, nos abrazábamos. En ese lugar, la muerte no ponía fin a la vida. Allí la muerte conformaba la vida. Y Naoko, henchida de muerte, allí continuaba viviendo. Me decía: "Tranquilo, Watanabe. No es más que la muerte. No te preocupes".
Sus imágenes me golpeaban, una tras otras, como las olas de la marea, arrastrándome hacia un lugar extraño. Y en este extraño lugar yo vivía con los muertos. Allí Naoko estaba viva y los dos hablábamos, nos abrazábamos. En ese lugar, la muerte no ponía fin a la vida. Allí la muerte conformaba la vida. Y Naoko, henchida de muerte, allí continuaba viviendo. Me decía: "Tranquilo, Watanabe. No es más que la muerte. No te preocupes".
lunes, 9 de julio de 2012
-Piensa que la vida es como una caja de galletas. Hay muchas clases distintas de galletas, algunas te gustan y otras no. Al principio te comes las que te gustan, y al final sólo quedan las que no te gustan. Pues yo, cuando lo estoy pasando mal, siempre pienso:
«Tengo que acabar con esto cuanto antes y ya vendrán tiempos mejores. Porque la vida es como una caja de galletas».
-Eso es filosofía.
domingo, 8 de julio de 2012
Es una realidad. Mientras vivimos, vamos criando la muerte al mismo tiempo. Pero ésta es sólo una parte de la verdad que debemos conocer. La muerte de Naoko me lo enseñó. Me dije: “El conocimiento de la verdad no alivia la tristeza que sentimos al perder a un ser querido. Ni la verdad, ni la sinceridad, ni la fuerza, ni el cariño son capaces de curar esta tristeza. Lo único que puede hacerse es atravesar este dolor esperando aprender algo de él, aunque todo lo que uno haya aprendido no le sirva para nada la próxima vez que la tristeza lo visite de improviso”. Pensé en ello, noche tras noche, en mi soledad, oyendo el ruido de las olas y el rugir del viento.
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