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jueves, 22 de diciembre de 2011

Cuentan que cuando un silencio aparecía entre los dos, era que pasaba un ángel que les robaba la voz.

domingo, 18 de septiembre de 2011

¿Te molesta mi amor? Mi amor de juventud, y mi amor es un arte en virtud.
¿Te molesta mi amor? Mi amor sin antifaz, y mi amor es un arte de paz.
Mi amor es mi prenda encantada, es mi extensa morada, es mi espacio sin fin.

Mi amor no precisa fronteras; como la primavera, no prefiere jardín...

lunes, 13 de diciembre de 2010

Una mujer se ha perdido, conocer el delirio y el polvo. Se ha perdido esta bella locura, su breve cintura debajo de mí. Se ha perdido mi forma de amar, se ha perdido mi huella en su mar. Veo una luz que vacila y promete dejarnos a oscuras. Veo un perro ladrando a la luna, con otra figura que recuerda a tí. Veo más: veo que no me halló. Veo más: veo que se perdió. Una mujer innombrable huye como una gaviota. Y yo rápido seco mis botas, blasfemo una nota y apago el reloj. Qué me tenga cuidado el amor, que le puedo cantar su canción. La cobardía es asunto de los hombres, no de los amantes. Los amores cobardes no llegan a amores, ni a historias, se quedan allí. Ni el recuerdo los puede salvar, ni el mejor orador conjugar. Una mujer con sombrero, como un cuadro del viejo chagall, corrompiéndose al centro del miedo. Y yo, que no soy bueno, me puse a llorar. Pero entonces lloraba por mí, y ahora lloro por verla morir.
Los amores cobardes no llegan a amores
ni a historias, se quedan allí.
Ojalá que las hojas no te toquen el cuerpo cuando caigan, para que no las puedas convertir en cristal. Ojalá que la lluvia deje de ser milagro que baja por tu cuerpo, ojalá que la luna pueda salir sin ti. Ojalá que la tierra no te bese los pasos. Ojalá se te acabe la mirada constante, la palabra precisa, la sonrisa perfecta. Ojalá pase algo que te borre de pronto: una luz cegadora, un disparo de nieve. ¡Ojalá por lo menos que me lleve la muerte!,
para no verte tanto, para no verte siempre en todos los segundos, en todas las visiones. Ojalá que no pueda tocarte ni en canciones. Ojalá que la aurora no dé gritos que caigan en mi espalda, ojalá que tu nombre se le olvide a esa voz. Ojalá las paredes no retengan tu ruido de camino cansado, ojalá que el deseo se vaya tras de ti,
a tu viejo gobierno de difuntos y flores.