Cada vez que ríes rompes mi rutina. Y la paciencia con la que me escuchas, y la convicción con la que siempre luchas. Cómo me llenas, cómo me liberas, ¡quiero estar contigo si vuelvo a nacer! El sentimiento de que no soy yo, y que hay algo más cuando tú me miras.
La sensación de que no existe el tiempo
cuando están tus manos sobre mi mejillas.
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