viernes, 8 de octubre de 2010

Cuando un niño te sonríe, y él te quiere acariciar; cuando lloras y estás solo, y no hay nadie a quien llamar. Cuando mueres un instante porque estás con ella al fin, cuando abrazas a un amigo que lo quieras como a un Dios. ¿Están ciegos, son idiotas? ¿O qué es lo que pasa aquí? 

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