lunes, 15 de noviembre de 2010

Una gota de lluvia acaba de aplastarse en mi frente y ha sido como una lágrima del cielo. ¿No estarán llorando por mí las nubes y los cielos? ¿Estoy realmente sola en el gris y vasto mundo? ¿Es posible que incluso Dios llore por mí? Oh, no..., no... Me estoy volviendo loca. Dios mío, ¡ayúdame, por favor!

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