¡Hoy qué raro que lo miran!, se pone en pie y quiere hablar, y a su boca se le olvida lo que una vez quiso explicar. Hoy recibe los aplausos: supo ser sal y también miel. Terminó su guerra, los pies en la tierra, y su mano a un corazón: su pensar tranquilo. Su pena, un olvido, y su alma, una pasión.
excelente ♥
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