La última joda, la paga el Señor, que le divierten las penas ajenas, de hoy. La última moda la impone el Señor, marcándome la tendencia demencia, de hoy. Él tiene todo lo que hoy precisás, y los infantes se parten el alma por más. Él te cautiva mostrando a su dios (que no es el tuyo, pero juega para los dos). La última vida la pide el Señor, y te perdona lo malo de tu corazón. La última miga la roba el Señor, alimentando su rabia y su falta de amor. Ese aparato te invita a morir, y te reduce a lo simple de nunca sufrir. Ese camino te exige mentir, o te reduce a lo triste de sobrevivir.
Y es así: o te rebelás o te consumís. Cerrando los ojos, no sirve aplaudir. Y cuando quieras soñar, sólo habrá pesadillas. Y cuando quieras volar quedarás de rodillas.
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