He puesto a secar los recuerdos frente al sol, he puesto a tender la nostalgia del ayer. Y no voy a llorar, pero no podré olvidar toda la desolación que los dioses trajeron del mar.
Cuando llora el sol sus lágrimas son oro y dolor. El hombre blanco se sació y Gaia lloró. Muere la tierra sudando terror, la codicia del blanco en nombre de Dios. El cielo llora, hace charcos, y yo siento que se me escapa la vida ante mí.
No te olvides de mí, ahora voy hacia un lugar en donde no existe el miedo, donde no vive el adiós. Me marcharé montado en la brisa del mar. Yo viviré en tu memoria, y dormiré en tu corazón.
Ahora soy volcán, desastre natural, calentamiento global. Ya nadie puede mis gritos ahogar, pues ayer aprendieron de rabia a nadar.
Y al amanecer, al morir la oscuridad, yo regresaré, yo seré el huracán. He puesto a secar mi venganza frente al sol, llegará al fin la venganza final.
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