Y entonces descubrís que leer un nombre puede golpear, y que un par de palabras matarte. Y no te importa, porque sin hacer caso a eso, esas letras unidas son lo único que tenés para recordar, y aunque te duela, querés volver atrás. Y ahí el interés vuelve a despertar y tus manos tiemblan. Y en ese momento querés salir o gritar. Pero como no vas a hacer ninguna de las dos, de tus ojos cae lluvia, sólo por contener. Y aguantás, porque duele, pero querés parecer fuerte. Y no sabés qué duele más, pero seguís sin que nada te importe. Y si sabés que lo hacés por pura estupidez, pero sos consciente y decidiste hacerlo, así que ya no podés hacer nada. ¿Parar?, no, ya empezaste. Y caíste una nueva vez. ¡Lástima!, no lo preveniste, ¿y ahora te arrepentis? Mejor pará y callate. Y matá esa estúpida voz de adentro tuyo.
http://volardelamanodelalocura.blogspot.com/
No hay comentarios:
Publicar un comentario
invitados están a comentar...