Los niños nunca deberíamos ir a la cama, cuando despertamos somos un día más mayores.
Los pibes allá en la esquina, están como dibujados. Nadie paga sus pecados, ¡no les socorre ni Dios!
Y tienen la valentía, ay, de ganarse el día a día; aunque una noche sin luna se pierda en su encendedor...
Porque tienen mucho cielo y mucho mar.
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