Es difícil saber hasta qué punto esta corte esplendorosa y unos amores, tal vez ambiciosos, tal vez sinceros, hayan sido eso. Algunos podrán hablar de amor interesado; otros, de amor sincero. Lo cierto es que Cleopatra fue la causa de la felicidad de un hombre y la desgracia del otro. Uno era Julio César, y el otro, Marco Antonio.
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